
La escuela nueva, es un movimiento o grupo de movimientos pedagógicos de carácter progresista, críticos con la educación tradicional (a la que acusan directamente de formalismo, de autoritarismo, de fomentar la competitividad y de constituir una mera transmisión de conocimientos mediante la memorización, pasiva para el alumno y ajena a sus intereses).
Definen su modelo con los rasgos completamente opuestos a la escuela tradicional: educación práctica, vital, participativa, democrática, colaborativa, activa, motivadora.

Este movimiento surge a finales del siglo XIX y se desarrollaron en el siglo siguiente, convirtiéndose en el punto de inflexión de las denominadas reformas educativas planteadas en el contexto intelectual de la revolución de 1968 La educación progresista se plantea el reto simultáneo de ser general (lo que, en la forma de enseñanza obligatoria, se terminó convirtiendo en uno de los pilares de nuestro Estado del bienestar, y supone distintos tipos de integración) e individualizada (lo que supone responder a las necesidades específicas de cada alumno).